“Un llamado por la paz, el fin de las guerras y el respeto al derecho internacional”<br>Sarajevo, Bosnia y Herzegovina — 16-18 de octubre de 2025
Queridas amigas y amigos de Sarajevo,
reunidos en la construcción de la paz,
Estar aquí, en esta ciudad que sufrió uno de los asedios más largos y crueles de Europa,
nos recuerda algo esencial:
la guerra no es una fatalidad, la guerra es una decisión humana.
Y lo que los humanos deciden — los humanos también pueden abolirlo.
El genocidio, la limpieza étnica son crímenes de guerra. Pero la guerra en si misma es un crimen abominable.
La guerra es un negocio de pocos, la guerra se basa en mentiras. La paz no es solo la ausencia de guerra, es la ausencia de violencias. ¡Pero la guerra es la madre de todas las violencias!
Con la mitad del gasto mundial en defensa militar armada podemos reducir y mitigar el caos climático actual i reducir los millones de muertes que provoca.
Si queremos abolir la guerra, primero
debemos desmontar el mito de la “guerra justa”.
Ninguna guerra es justa.
Cada guerra destruye vidas, comunidades y la propia Tierra
— y muy a menudo causa más daños de los que pretende evitar.
La única justicia que vale la pena defender es la que defiende sin matar,
la que protege sin destruir, la que salvaguarda sin odiar.
Sí, tenemos derecho a defendernos.
Pero aprendamos — y entrenémonos — para defendernos sin matar.
Defender no tiene por qué significar usar armas.
No tiene por qué significar violencia.
Podemos proteger a las personas y a las comunidades de otras maneras:
a través de la resistencia civil, la desobediencia noviolenta,
la protección civil desarmada, las redes de apoyo y la solidaridad internacional.
Para abolir la guerra, debemos construir
alternativas reales a la defensa militar armada.
Hoy, esa defensa militar sigue llamándose “último recurso”.
Pero ese “último recurso” es, en realidad, el fracaso de todos los demás.
Ahora hace 50 años fuimos a la cárcel muchos jóvenes que rechazamos el servicio militar. Ahora rechazamos las armas, los ejércitos y las guerra.
Invirtamos, pues, nuestra energía, nuestra creatividad y nuestros recursos públicos
en una defensa civil noviolenta —
una defensa que prevenga, disuada y resista la agresión sin reproducirla.
Y sí — eso también significa desmilitarizar nuestras mentes.
Dejemos de creer que la seguridad proviene de los ejércitos, las armas o los muros.
La verdadera seguridad nace del respeto, la cooperación, la justicia y la confianza entre los pueblos.
Por eso os invitamos a participar en la creación
de una red global de grupos de Autodefensa Noviolenta,
en cada barrio, cada ciudad, cada país:
Pequeñas comunidades y movimientos formados para defender la vida y la paz,
para afrontar los conflictos con coraje y creatividad — no con armas.
También conviene recordar la denuncia hecha hace 90 años por el general Butler:
la guerra es una estafa, crea unos pocos multimillonarios a costa de innumerables pérdidas de vidas humanas.
Por eso os proponemos un acto concreto de coherencia:
hacer resistencia fiscal a la guerra,
hacer objeción fiscal al gasto militar,
y destinar ese dinero a proyectos
de autodefensa civil noviolenta
y de protección internacional civil desarmada.
Cada euro desviado de la guerra
es una semilla de paz plantada en nuestra conciencia compartida
y un pequeño gesto contra el miedo.
Ayer escuché las oraciones por la paz de los líderes religiosos. Por favor, excomulguen los fabricantes y traficantes de armas y los líderes mediáticos, financieros y políticos que llaman a la guerra! Ninguna guerra en nombre de Dios!
Sarajevo nos enseña que, incluso bajo el fuego,
la humanidad puede resistir sin odio.
Hagamos que eso vuelva a ser posible — juntas y juntos,
desde cada país, cada barrio, cada corazón.
Habitantes del mundo unámonos contra el lobby de la guerra y fortalezcamos el lobby de la paz.
Porque o abolimos las armas y la guerra o la guerra nos está aboliendo ya!
Gracias. Mir i sloboda — paz y libertad – pau i llibertat.